Cabrales y Peñamellera Alta regulan el uso de treinta cuevas para queso

Las treinta cuevas públicas de maduración de queso con que cuentan los consistorios de Cabrales y Peñamellera Alta ya tienen ordenanza reguladora. Tras varios años de trabajo, el Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA) publicaba ayer la normativa, aprobada por las corporaciones de ambos ayuntamientos y elaborada en colaboración con el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida de Cabrales. De hecho, fue precisamente este último quien propició la regulación del uso de estas oquedades ubicadas en montes públicos de titularidad municipal.

«Era algo muy necesario y en el Consejo Regulador estamos contentos de que finalmente haya salido adelante», manifestaba ayer a EL COMERCIO la presidenta de la DOP, Jéssica López. La elaboradora recordaba que dos de las principales razones que impulsaron a la entidad que preside a plantear la creación de esta ordenanza fueron ofrecer igualdad de condiciones a todos los productores cabraliegos y peñamelleranos y evitar futuros conflictos.

Según se recoge en la introducción de la ordenanza, la finalidad de la misma es «asegurar la curación de los quesos, la actividad económica de los productores y, en general, potenciar la economía comarcal en un régimen de acuerdo y conocimiento general».

La nueva normativa establece que aquellos productores que a partir de ahora deseen utilizar alguna de las treinta cuevas registradas en el Consejo Regulador deberán cursar solicitud ante el ayuntamiento que corresponda y este, en función del informe emitido por la DOP, otorgará o no la autorización pertinente. Ésta tendrá una duración de cinco años prorrogables previa solicitud del elaborador y está sujeta al cumplimiento tanto de la ordenanza como del pliego de condiciones del Cabrales. Esto no es aplicable a los queseros que ya estuviesen utilizando las cuevas con anterioridad a la norma.

Así, la normativa especifica, por ejemplo, que «las cuevas de maduración serán utilizadas exclusivamente para esta función. Cualquier actividad distinta que se pretenda realizar se hará con carácter absolutamente excepcional, debidamente justificada y autorizada». Indica también que «el abandono por un productor del uso de estanterías por un tiempo superior a cinco meses conllevará que éstas podrán ser usadas por otros que así lo precisen y soliciten». Advierte, asimismo, que el incumplimiento de las condiciones podría conllevar apercibimientos e incluso la expulsión.

Elevada ocupación

Entre las treinta cuevas registradas en el Consejo Regulador, hay varias que en la actualidad se encuentran sin uso. Ello se debe, explicaba López ayer, a que «son las de las zonas más altas y no cuentan con buenos accesos. Las principales, las más grandes y ubicadas en zonas bajas y con buenas vías para llegar a ellas sin problemas, están prácticamente llenas, al 99%», indicó. De hecho, agregó, en la actualidad hace falta más espacio. Algo que confían en poder solucionar en los próximos meses gracias a la creación de nuevos accesos a una de las cuevas altas, así como a la instalación de una puerta en una antigua mina ubicada en las inmediaciones de Inguanzo

Referencias

El Comercio