Capilla de la Reina de los Ángeles

La capilla de Nuestra Señora La Reina de Los Ángeles se encuentra localizada en el barrio El Pedrosu en la Localidad de Alles (Concejo de Peñamellera Alta). El complejo solariego en el cual está la capilla se trata de una construcción palaciega de estilo montañés del siglo XVII fundada sobre anterior casona habitada por la familia desde la Baja Edad Media . Edificio que ha llegado hasta nuestros días salpicado de reformas y apéndices no muy afortunados, a los que se Capilla de la Reina de los Ángelessuma el abandono en algunos de sus habitáculos.

Fachada de la capillaAl final del siglo XVII, al paramento occidental de la fachada Sur se le adosó la Capilla de la Reina de Los ángeles, obra dirigida y ejecutada por maestros canteros de Trasmiera. Esta capilla hasta los años cincuenta del siglo XX se comunicaba interiormente con el resto del palacio por el Este mediante un gran ventanal en la primera planta, desde el cual participaban de las ceremonias religiosas los moradores de la casa, sin salir de la calle y por una puerta en la planta baja por la que se accedía al molino harinero de escanda, propio del avituallamiento de la mansión en aquella época, ambos accesos hoy se encuentran cegados, aunque es fácil advertir su huella. El resto del pueblo tenía acceso por la puerta enrejada del mediodía, que es la que está en uso actualmente.

La Familia de los Mier dueños de la construcción palaciega gozaron del derecho de Patronazgo y de presentación de capellanes, para cuyo mantenimiento habían establecido una fundación que estuvo en vigor hasta 1863. Ello permitía que aparte de las misas de los difuntos propias de las obligaciones de la familia en el tiempo asignado por las testamentarias, todos los lunes se celebrara misa cantada en honor de San Miguel, a la que acudía gran cantidad del vecindario y los sábados se rezaba el oficio parvo. Las misas se solemnizaban el 15 de Agosto y el 29 de setiembre, en honor a las Asunción de la Virgen y de San Miguel Respectivamente.

Entrada a la capillaLa capilla consta de una planta rectangular de catorce metros de largo y siete de ancho, gozando de una gran luminosidad, debida a tres ventanales de cristalera traslúcida propios del barroco. Y al propio portón con un cabildo enrejado, ornamentado a modo de renacentista. Su interior tiene una distribución herreriana subdividida por dos arcos fajones, que crean tres abovedados de arista decorados con geométricos estucos. Orientada de manera singular haciaEntrada a la capilla occidente (Santiago de Compostela) y no al Oriente (Roma-Jerusalén, como era acostumbrado), su mesa de altar, asentada sobre un estrado, ocupa el centro del testero plano con zócalo simétrico dividido en el fondo. Este zócalo armoniosamente enmarca dos puertas: la del Evangelio, que da paso a un recinto cuadrado (la sacristía) de cuatro por cuatro metros, también con ventanal y abovedado; y la de la Epístola, cegada y falsa, simulada por trazos pintados al templo a modo de carpintería del mismo dibujo que la gemela.

El pavimento del total, como el entarimado, altar y zócalos descritos, son de fábrica de piedra caliza un tanto rosada escrupulosamente ajustada por canteros de probado prestigio en aquella época. El resto del testero sobre el altar lo ocupa un retablo policromado y estofado en oro en estado de avanzado deterioro. Con la Guerra Civil del XX ha desaparecido del mismo la imaginería barroca, siendo reemplazada por dos desproporcionados (en pequeño) imágenes de baja calidad. Una la de San Antonio, coexistía sin embargo antes de la Guerra.

Se conserva una fotografía de los primeros años del siglo XX ,en ella se observa como era el retablo a inicios del siglo pasado, se detalla: un sacerdote (Don León Díaz Rubín, Chantre de la Catedral de Mondoñedo, hijo del pueblo de Alles) ora ante el altar, arrodillado sobre el estrado se advierte al fondo el sagrario con expositor dorados en contraste con la simplicidad de la mesa de piedra (Ambos han desaparecido). En el segundo piso de detalla la hornacina de arco de medio punto del centro ocupada por una hermosa Virgen Asunta en volandas con ejambre de ángeles en un pedestal de nubes. En el lado del Evangelio en otra hornacina de la misma estructura había un San José con el niño muy clásico. Y en la opuesta de la Epístola asoma la cruz de San Andrés, cuya efigie ha sido sustituida por otra del mismo titular (como se dijo anteriormente hoy existe un San Antonio pequeño en su lugar). En el ático semicircular había otra hornacina ocupada por un San Miguel Arcángel con indumentaria guerrera (hoy desaparecido), que con lanza fustigaba al Lucifer caído a sus pies, al tiempo que escapaba precipitándose al vacío del retablo (en un vuelo muy barroco).

La capilla Reina de los Ángeles era paso obligado y lugar placentero para peregrinos cuya devoción se mantiene hasta nuestros días, de ahí la importancia de la restauración del retablo la capilla.

Su retablo, así como la práctica totalidad de su interior, fue restaurado en la primera mitad de 2009 por el artista peñamellerano Cecilio F. Testón.

Estado del retablo de la capilla a principios del siglo XX Estado de la capilla previo a la restauración Retablo restaurado de la capilla de la Reina de los Ángeles

El paso de los años por el retablo de la capilla. La Primera imagen es de principios del siglo XX, la siguiente de antes de llevarse a cabo la restauración, y la tercera es el estado actual.

Placa de agradecimiento del pueblo hacia Cecilio situada a la entrada de la capilla,bajo el vano de una antigua puerta de comunicación con la casa anexa.

Detalle del altar

Detalle del altar, ataviado para el día de la inauguración de la restauración.

El domingo dos de agosto de 2009, con motivo de la celebración de la fiesta de la Reina de Los Ángeles fue inaugurada la rehabilitación de la capilla, contando con la presencia de Ceciclio Fernández Testón, Cronista Oficial de Peñamellera, del Obispo Auxiliar D. Raúl Berzosa, pronunciando la Sra. Alcaldesa Dña. Rosa Domínguez las siguientes palabras:

Hoy es un día especial para mí y supongo que también lo es para todos los Allenses. Me vais a permitir que lo primero que haga sea tener un recuerdo emocionado para todos aquellos que ya no se encuentran entre nosotros, y especialmente para los que nos han dejado hace muy poco tiempo, como son Fernando el del Corralón y Mari el del Rincón, que siempre se preocuparon por esta Capilla y no pudieron verla terminada. [...] Josefina, estoy segura que hoy, desde el cielo, estarás contemplándonos y te sentirás ¡Feliz! Tan feliz como me siento yo, pues con la indispensable ayuda de todos, cumplí la palabra que te dí hace ya más de diez años. Sin embargo, nada de lo que hoy celebramos hubiese sido posible sin el trabajo y la colaboración altruista de Cecilio, figura reconocida en toda España como pintor perteneciente a la llamada generación de Altamira. [...] ¡Gracias Cecilio! Por esta magnifica obra que nos has regalado para disfrute de todos.

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